Nava G., G. N., y Cabrera R., A. G. (Cords.)(2026). Diálogos bioculturales para el activismo alimentario desde la universidad. Comunicación Científica. México. https://doi.org/10.52501/cc.434
Cortés Márquez, Nubia. "Pedagogías para el cuerpo-territorio en espacios educativos". Diálogos bioculturales para el activismo alimentario desde la universidad, editado por Ana Gabriela Cabrera Rebollo y Guadalupe Nancy Nava Gómez, Comunicación Científica, 2026, pp. 83-109.
Cortés Márquez, Nubia. "Pedagogías para el cuerpo-territorio en espacios educativos". En Diálogos bioculturales para el activismo alimentario desde la universidad, editado por Ana Gabriela Cabrera Rebollo y Guadalupe Nancy Nava Gómez, 83-109. México: Comunicación Científica, 2026.
Las escuelas son espacios donde se accede a múltiples conocimientos, amistades, actividades culturales, deportivas; esto desde distintos enfoques pedagógicos, sean métodos tradicionales o alternativos, como el Montessori, la programación neurolingüística, etcétera. Ahí se aprende, a veces de manera indirecta, que podemos organizarnos y trabajar en equipo. A pesar de ello, la educación recibida como sujetos políticos es casi nula, así como los efectos que pueden tener nuestras acciones en los espacios más inmediatos de nuestra vida. Desde la geografía ponemos en el centro de nuestra propuesta pedagógica el concepto cuerpo-territorio como el puente analítico que permite a cualquier estudiante, de diferentes niveles educativos, reflexionar sobre la importancia del cuidado de sí y su estrecha relación con el cuidado del territorio. El espacio prístino mencionado por Milton Santos (2000) es nuestro cuerpo, a través del cual conocemos y experimentamos el mundo que nos rodea, pero también defendemos o resistimos, volviéndose una espacialidad política. En la dimensión política, el cuerpo está fuertemente vinculado con la geografía feminista y con los movimientos sociales en defensa del territorio. Cuerpo-territorio es una categoría que permite poner en el centro de discusión la vida como vector político; defender el cuerpo es preservar el territorio y la vida. Cuidar de sí y del territorio contempla las interconexiones que tenemos con otros seres vivientes, donde cada uno es parte de un complejo sistema. Cuidar de nuestro cuerpo-territorio tiene una dimensión política que permite una visión integral, desde el sujeto político, de las esferas ambientales-culturales y sociopolíticas en diferentes escalas. Una de las dimensiones políticas más cotidianas que podemos experimentar es nuestra alimentación: qué comemos, cómo lo preparamos, dónde lo comemos, el efecto que tiene en los cuerpos-territorios. A través de la cartografía corporal, del dibujo, de los juegos de roles y de grupos de discusión, se propone, de manera lúdica, reflexionar sobre la importancia del cuerpo-territorio-alimentación-política, destacando la importancia de la capacidad agentiva, así como del potencial político cotidiano de las personas.