Capítulo 10. Motivos para el consumo de tabaco y alcohol en adolescentes de Ciudad del Carmen, Campeche [Motives for Tobacco and Alcohol Consumption in Adolescents of Ciudad del Carmen, Campeche]


Manuel Antonio López-Cisneros


Lubia Del Carmen Castillo-Arcos


Lucely Maas-Góngora


Juan Yovani Telumbre-Terrero


Pedro Moisés Noh-Moo


Dimensions


Capítulo 10. Motivos para el consumo de tabaco y alcohol en adolescentes de Ciudad del Carmen, Campeche
[Motives for Tobacco and Alcohol Consumption in Adolescents of Ciudad del Carmen, Campeche]

Manuel Antonio López-Cisneros1
Lubia Del Carmen Castillo-Arcos2
Lucely Maas-Góngora3
Juan Yovani Telumbre-Terrero4
Pedro Moisés Noh-Moo5

Resumen

Introducción: Los motivos para el consumo de tabaco y alcohol en la adolescencia poseen dimensiones positivas o negativas que condicionan el incremento o disminución del consumo de drogas lícitas, haciendo vulnerable al adolescente para desarrollar conductas nocivas o estilos de vida saludables. Objetivo: Conocer las motivaciones para el consumo de tabaco y alcohol en adolescentes de ciudad del Carmen, Campeche, México. Materiales y métodos: Estudio cuantitativo, no experimental, descriptivo transversal, efectuado en una muestra de 426 adolescentes estudiantes de preparatoria. Resultados y conclusiones: Los principales motivos para el consumo de tabaco fueron razones psicológicas, seguido de los motivos sociales y físicos. Para el consumo de alcohol, los motivos más sobresalientes fueron las razones sociales, seguido de los motivos de reforzamiento, afrontamiento y, por último, los motivos de conformidad, poniendo en evidencia la necesidad de implementar intervenciones eficientes y oportunas de enfermería, que contribuyan a erradicar hábitos nocivos y fomentar estilos de vida saludables.

Palabras clave: consumo de bebidas alcoholicas, uso de tabaco, adolescentes.

Introducción

El tabaco y alcohol son las sustancias psicoactivas de mayor consumo en el mundo. Representan un enorme problema de salud pública debido a sus altos niveles de adicción, así también por su origen multifactorial y por las diversas consecuencias y riesgos que ocasionan para la salud, como afecciones hepáticas, diversos tipos de cáncer, problemas respiratorios graves, lesiones, accidentes, conductas sexuales riesgosas y trastornos mentales. Estos padecimientos se ubican dentro de los primeros lugares de muerte e invalidez prematura, afectando significativamente la proyección de vida de la persona, familia, grupo y comunidad (Organización Mundial de la Salud [oms], 2018; oms, 2021).

El grupo etario que ha presentado mayor vulnerabilidad para incidir en el uso de tabaco y alcohol son los adolescentes, lo cual es vinculado a la propia etapa del ciclo vital humano, caracterizada por múltiples cambios físicos, psicológicos y sociales, condicionada por factores internos y externos (Ahumada-Cortez et al., 2017). Durante estos procesos el adolescente puede adoptar estilos de vida de saludable, pero también se puede ver inmerso en comportamientos de riesgo como el consumo de tabaco y alcohol (Miguel-Aguilar et al., 2017).

En México, en el grupo etario de 12 a 17 años, los análisis estadísticos indican que la edad de inicio del consumo de tabaco y alcohol son cada vez a edades tempranas, reportándose la edad de inicio de consumo para el tabaco de 14.3 años y para el alcohol de 16 años. Además, las principales encuestas refieren que el 4.9% de los adolescentes fuman tabaco actualmente, de los cuales el 0.5% fuma diariamente y el 4.4% fuma de manera ocasional (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la notas Muñiz [inprfm] et al., 2017a). Respecto al consumo de alcohol, entre el año 2011 y 2017, se observa un incremento significativo en la prevalencia del consumo de alcohol en el último mes de 15.5% a 16.1%, así también en el consumo excesivo de alcohol en el último mes de 4.3 a 8.3% (inprfm et al., 2017b). Asimismo, se documenta que los porcentajes de consumo de tabaco y alcohol se incrementan significativamente en la transición de secundaria (20.8% y 24.2%) a bachillerato (46.2% y 54.3%), respectivamente (Villatoro et al., 2016).

Datos alarmantes, que hay que considerar, es que el consumo de tabaco y alcohol son la puerta de entrada y la escalada para el inicio de otras drogas como la mariguana y cocaína. Además, dichas prevalencias ponen de manifiesto que los adolescentes de preparatoria están expuestos a oportunidades de usar tabaco e ingerir alcohol, por lo que es necesario tener en cuenta el comportamiento del adolescente durante esta transición educativa, así como las situaciones que motivan para incidir en el consumo de tabaco y alcohol, dado que beber alcohol y fumar tabaco a temprana edad y de forma continua y sostenida ponen en riesgo el desarrollo biopsicosocial por el que se encuentra transitando el adolescente, lo cual puede causar múltiples daños a su salud (inprfm, et al., 2017a; 2017b).

En este sentido, existen situaciones que motivan y potencializan el consumo de drogas en los adolescentes que van desde la curiosidad, imitación, búsqueda de placer, así como la necesidad de obtener una identidad propia dentro de los grupos de pares (De los Reyes-Nieto et al., 2016; Peña-García et al., 2017; Rodríguez-Ramírez et al., 2016). Entre los tipos de motivos para el consumo de tabaco destacan los motivos sociales, psicológicos y físicos. Los motivos sociales hacen énfasis en las razones que originan el desarrollo de una conducta para tener una comunicación social y placentera, así como en la apariencia que la persona muestra a las personas con las que convive cuando incide en el consumo de tabaco (los adolescentes que fuma como una forma de socializar con sus compañeros o amigos). En relación con los motivos psicológicos, éstos desencadenen la conducta como una forma de alejar sentimientos negativos sobre su persona o de escapar de su realidad actual (como olvidar problemas personales). Los motivos físicos, están relacionados con la dependencia a la nicotina como una manera de aliviar síntomas producidos por la ausencia de esta (Russell, 1980; Russell et al., 1979).

En cuanto a las motivaciones para el consumo de alcohol, se ha desarrollado un modelo teórico motivacional, el cual tiene premisas fundamentales. Primero plantea que los individuos consumen alcohol para obtener ciertos resultados valiosos, y luego plantea el supuesto de que el comportamiento del consumo del alcohol es motivado por diferentes necesidades o que sirve como un mecanismo de respuesta o afrontamiento a diferentes funciones o experiencias de los individuos (Cox y Klinger, 1988; Peña-García et al., 2017).

Los motivos para el consumo de alcohol han sido caracterizados en dos dimensiones: motivaciones positivas o motivaciones negativas. Las motivaciones positivas están presentes en el individuo y éste desea un incremento de ellas, por lo que elige consumir alcohol. Mientras que las motivaciones negativas están presentes, y se desea disminuirlas o evitarlas, así que se elige consumir. Estas motivaciones pueden ser externas o internas. Dentro de la motivación positiva, existen motivos sociales y para sobresalir, mientras que en la motivación negativa se incluyen los motivos para manejar problemas y tener conformidad con su vida (Cox y Klinger, 2002).

Diversos estudios realizados en el Norte, Centro y Sur de México, en relación con los motivos, mencionan que el consumo de tabaco y alcohol está vinculado principalmente a motivos sociales, afectivos, hedónicos y cognoscitivos (García et al., 2017; Peña-García et al., 2017; Rodríguez-Ramírez et al., 2016). Específicamente, los adolescentes manifiestan que consumen alcohol para disfrutar de las fiestas o para ser sociales; les ayuda a olvidarse de sus estresores o a disminuir el nivel de tensión o enojo. Otros motivos relacionados al consumo de tabaco y alcohol son la necesidad de pertinencia grupal, la curiosidad y el placer (Casango-Campechano et al., 2017; De los Reyes-Nieto et al., 2016). Cada una de esas motivaciones se caracteriza por una combinación de diferentes pensamientos, sentimientos, situaciones y personas relacionadas durante el consumo de tabaco y alcohol, por lo que al incrementarse los motivos para el consumo de tabaco y alcohol se incrementan de igual manera el patrón de consumo de tabaco y alcohol (Telumbre-Terrero et al., 2015).

Considerando lo anterior, se piensa que el contexto sociocultural y la formas de relacionarse entre los adolescentes de Ciudad del Carmen, Campeche, pueden ser diferentes a las de otros grupos ya estudiados, por lo que es necesario ampliar el conocimiento a fin de que, en un futuro, Enfermería realice intervenciones preventivas que incluyan los motivos que condicionan al adolescente para el consumo de tabaco y alcohol. Por tal razón se planteó como propósito conocer las motivaciones para el consumo de tabaco y alcohol en adolescentes de Ciudad del Carmen, Campeche, México.

Métodos y técnicas de investigación

Diseño

El diseño del presente estudio fue descriptivo transversal (Grove y Gray, 2019). La población del estudio estuvo conformada por 1 256 adolescentes de preparatoria, de un campus perteneciente a una universidad pública, ubicada en Ciudad del Carmen, Campeche. El tipo de muestreo fue aleatorio estratificado por sexo, con asignación proporcional al tamaño de cada estrato. La determinación del tamaño de la muestra se obtuvo con el programa n’Query Advisor V4.0, se consideró que el principal parámetro a estimar fue una proporción (p), con un nivel de confianza del 95%, con un límite de error de estimación de 0.04 y un enfoque conservador de 50%, quedando una muestra final total de 426 adolescentes (241 adolescentes de sexo femenino y 185 adolescentes de sexo masculino).

Instrumentos de medición

Para la medición de las variables de estudio se utilizó una cédula de datos dersonales y prevalencia de consumo de tabaco y alcohol (cdppcta) y tres instrumentos de lápiz y papel. La cdppcta recabó información personal de los adolescentes respecto al sexo, edad, semestre escolar, ocupación, con quien vive, así como preguntas relacionadas a la prevalencia de consumo de tabaco y alcohol, alguna vez en la vida, en el último año, en el último mes y en los últimos siete días, además de la edad de inicio del consumo de tabaco o alcohol.

Para medir el consumo de alcohol, se utilizó la Prueba de Identificación de Desordenes por Uso de Alcohol (audit). Este instrumento fue adaptado para México por De la notas y Kershenobich (1992). Este cuestionario examina el tipo de consumo de alcohol realizado durante los últimos 12 meses y los problemas que ocurrieron a partir del consumo de las bebidas alcohólicas. Consta de 10 preguntas de opción múltiple. Las preguntas 1, 2 y 3 hacen referencia a la frecuencia y cantidad del consumo de alcohol; se usa para determinar el consumo sensato de alcohol. Los reactivos 4, 5 y 6 examinan la posibilidad de que exista dependencia al consumo de alcohol. Por último, los ítems 7, 8, 9 y 10 se refieren al consumo dañino.

Las puntuaciones de la escala fluctúan de 0 a 40 puntos; su punto de corte es 8, lo que significa que con más de 8 puntos se tienen problemas con la forma de beber. Las puntuaciones para el tipo de consumo de alcohol son las siguientes: 0 a 3 puntos, consumo sensato; si se obtienen de 4 a 7 puntos se presenta un consumo dependiente y de 8 a 40 puntos se considera consumo dañino. Este cuestionario en población mexicana adolescente ha mostrado una confiabilidad aceptable de 0.80 (Noh-Moo et al., 2021). El presente estudio tuvo un alfa de Cronbach de α = .75.

Para medir las motivaciones para el consumo de tabaco, se utilizó la Escala de Motivos para Fumar (sms-18) de Russell (1979). Esta escala mide los motivos sociales, psicológicos y físicos que una persona tiene para fumar. Este instrumento está compuesto de 18 ítems. El cuestionario presenta una estructura en donde se señalan las siguientes dimensiones de las motivaciones: motivos psicológicos (reactivos 1 al 6), motivos sociales (reactivos 7 al 12) y motivos físicos (reactivos 13 al 18). El instrumento tiene un patrón de respuesta que va desde 1 (nunca) hasta 5 (siempre). Este cuestionario ha sido utilizado en población adolescente de Campeche (García et al., 2017), reportando una consistencia interna aceptable, para este estudio reportó confiabilidad interna de 0.94.

También se utilizó el cuestionario de motivos de consumo de alcohol (cmc) de Cooper (1994), constituido por 20 reactivos que evalúan cuatro tipos de motivos para consumir alcohol: motivos para beber por afrontamiento (reactivos 1, 4, 6, 15 y 17); motivos para beber por reforzamiento (reactivos 7, 9, 10, 13 y 18); motivos para beber por conformidad con su vida (reactivos 2, 8, 12, 19 y 20) y finalmente los motivos sociales para beber (reactivos 3, 5, 11, 14 y 16). Cada una de las cuatro subescalas tiene cinco opciones ordinales de respuesta en una escala de frecuencia que oscila de 1, nunca, a 5, siempre. A mayor puntuación en cada uno de los reactivos, mayor es el motivo para consumir alcohol. Este cuestionario ha sido utilizado en población adolescente de Chilpancingo Guerrero (Telumbre et al., 2015), reportando una consistencia interna aceptable. Para este estudio se reportó confiabilidad interna de 0.94.

Procedimientos de recolección de información

Para el procedimiento de recolección de datos, primeramente, se seleccionó el centro educativo y se procedió a solicitar los permisos correspondientes (por sexo), explicando a las autoridades correspondientes los objetivos y procedimientos de la investigación de forma clara y sencilla. Los participantes del estudio fueron seleccionados proporcionalmente por estratos (sexo) y al azar mediante la hoja de cálculo Microsoft Excel. Una vez seleccionados los adolescentes, en compañía de la autoridad educativa (profesor y directivos), se visitó a los alumnos dentro de sus horarios de clases para invitarles a participar en el estudio, a quienes decidieron participar se les hizo entrega de un consentimiento informado para padre o tutor, dado que se trataba de menores de edad y se acordó fecha, lugar y hora para su entrega. A quien se le autorizó participar, se le hizo entrega de un asentamiento informado, al cual sele dio lectura, y se procedió a dar respuesta a los instrumentos. Al finalizar se agradeció la participación de cada uno de los alumnos.

Consideraciones éticas

En todo momento se garantizó la confidencialidad de los datos, puntualizando que la participación era voluntaria, asimismo, se les informó que podían abandonar en cualquier momento su participación sin ninguna repercusión en su desempeño y ambiente escolar, así como lo estipula el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud (Secretaría de Salud [ssa], 1987).

Análisis de datos

Los datos fueron procesados a través del programa estadístico Statical Package for the Social Sciences (spss) versión 20 para Windows. Se utilizó estadística descriptiva, frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y dispersión, así como intervalos de confianza 95% para responder al objetivo de estudio.

Resultados

De acuerdo con el perfil sociodemográfico de la población, se encontró que el 56.6% de los adolescentes corresponden al sexo femenino y el 43.4% al sexo masculino, con un promedio de edad de 17.2 años (DE = 0.7).

Referente a la prevalencias del consumo de tabaco (ver tabla 1), se identificó que el 50.7% de los adolescentes refirió haber consumido tabaco alguna vez en la vida, con una media de edad de inicio de consumo de 14.7 años (DE = 14.9); el 28.4% refirió consumir en el último año, 16% en el último mes y el 10.6% en los últimos siete días, fumando alrededor de 3.9 cigarrillos de tabaco por ocasión de consumo (DE = 6.0).

En la tabla 2, se muestra que el 84.3% de los adolescentes consumió alcohol alguna vez en la vida, con un promedio de edad de inicio de consumo de 14.4 años (DE = 2.1); el 57.7% refirió consumir en el último año, 31.2% en el último mes, y el 14.3% en los últimos siete días, ingiriendo aproximadamente 3.8 copas en un día típico (DE = 4.0).

Por consumo de alcohol, se encontró una media de consumo de 6.0 (DE = 5.4). En la clasificación del audit por tipo de consumo, se encontró que prevalece el consumo sensato, sin embargo, es importante señalar la presencia del consumo dañino y dependiente (ver tabla 3).

Motivos para el consumo de tabaco

En cuanto a los motivos para el consumo de tabaco (ver tabla 4), el análisis mostró que la escala general de motivos para el consumo de tabaco obtuvo una media de 22.0 (DE = 9.2), destacando principalmente razones psicológicas para ingerir tabaco: 4.5% de los adolescentes indica que consume tabaco para relajarse cuando esta tenso; mientras que el 3.1% de los adolescentes fuman tabaco para afrontar los problemas o estresores de la vida, y el 2.6% de los adolescentes usa tabaco cuando se siente enojado por algo o por alguien.

Respecto a los motivos sociales, se encontró que el 2.6% de los adolescentes disfrutan el consumo de tabaco cuando lo toma (agarra) y enciende. Mientras que en relación a los motivos físicos, el 1.4% de los adolescentes manifiesta sentir adicción al tabaco, y el 1.2% considera que ha presentado algunos problemas de salud por fumar cigarro.

Motivos para el consumo de alcohol

Referente a los motivos para el consumo de alcohol en los adolescentes (ver tabla 5), los análisis arrojaron una media de 29.7 (DE = 13.3) para la escala general de motivos para el consumo de alcohol. Por otro lado, se muestra que los estudiantes señalaron ingerir alcohol principalmente por razones sociales; 8.9% de los adolescentes consumen alcohol para celebrar una ocasión especial con amigos; 10.2% de los adolescentes considera que el consumo de bebidas alcohólicas mejora las fiestas y celebraciones, y 4.9% porque cree que el alcohol favorece el disfrute de una fiesta. Por lo que respecta a los motivos de reforzamiento: 5.2% consume alguna bebida alcohólica porque considera que es divertido, y 3.3% porque el alcohol le da una sensación placentera. En cuanto a los motivos por afrontamiento: 4.7% manifiesta consumir alcohol para olvidarse de los problemas. Así también expresaron ingesta de alcohol por motivos de conformidad, ya que 0.9% lo hace para caerles bien a los demás.

Discusión

El presente estudio permitió conocer las motivaciones que tienen los adolescentes hacia el consumo de tabaco y alcohol en una muestra de 426 estudiantes de preparatoria de la Ciudad del Carmen, Campeche.

Se identificó que los participantes inician el consumo de tabaco y alcohol en promedio a los 14 años, lo cual difiere con los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Villatoro, et al., 2017), donde se estima que el consumo de tabaco se inicia a los 19 años en promedio, y el consumo de tabaco, a los 17 años o menos. Esto pudiera estar asociado a la influencia de los pares y la transición entre la secundaria y la preparatoria, siendo un cambio de contexto que pudiera facilitar el acceso a los productos de tabaco y alcohol (Gamiño et al., 2015). Aunado a lo anterior se destaca también que durante esta etapa se presentan problemas escolares que se visualizan en altas tasas de deserción escolar y en ocasiones un inicio temprano a la vida laboral, siendo un factor que posibilita el consumo de estas sustancias (González-Bautista et al., 2019).

En relación con la prevalencia de consumo de tabaco se identificó que el 50.7% han consumido tabaco alguna vez en la vida y el 16% en el último mes, lo cual difiere con los resultados de Rizo-Baeza et al. (2018), quienes reportan una prevalencia del 24.1%. Por otra parte, los resultados son mayores en comparación con Jiménez et al. (2020), al reportar una prevalencia global del 9.6% y en el último mes del 0.6%. Estas variaciones pudieran estar vinculadas a múltiples factores tales como las leyes y normas sociales permisivas, la disponibilidad, la publicidad, así como actitudes familiares ambiguas con respecto a su consumo. Además, se debe considerar que la adolescencia es una etapa decisiva para la adquisición de estilos de vida saludables o no saludables, ya que se conjugan comportamientos adquiridos durante la infancia y se incorporan otras del entorno social donde el adolescente se desarrolla (Aslam et al., 2014).

El consumo de alcohol alguna vez en la vida fue de 84.3% y en el último año del 57.7%, lo cual es mayor a lo reportado por Telumbre et al. (2015) en una muestra de 365 adolescentes del Estado de Guerrero, donde se identificó que el 67.9 % de los adolescentes han consumido alcohol alguna vez en la vida, y el 44.7.9% en el último año. Así también con los resultados de Victotino et al. (2020) al estimar una prevalencia global de consumo del 59.6% y lápsica del 43.3% en adolescentes de Villahermosa Tabasco. Cabe precisar que estos cambios pudieran estar asociados a factores macrosociales como la disponibilidad de la sustancia y las dificultades en el empleo adecuado del tiempo libre. Así como a factores microsociales donde se incluyen los estilos educativos inadecuados, el consumo familiar y la influencia de pares y en los factores personales la desinformación y prejuicios y problemas del estado de ánimo (Rosabal et al., 2016).

En relación con la clasificación del audit prevaleció un consumo sensato en los adolescentes con un 43.90%, y un 32.12% presenta un consumo dañino, lo cual concuerda con Alonso-Castillo et al. (2017) en un estudio realizado en 362 adolescentes un municipio del estado de Nuevo León, México, donde se identificó que el 61% de éstos presentó consumo sensato; seguido por el 22.6% que presentó consumo dependiente, y un 16.4% presentó consumo dañino. Bajo este misma línea Boubeta et al. (2018) señalan que debemos considerar que la adolescencia representa un período crítico, en el que se adquieren nuevas capacidades y necesidades objetivas y subjetivas, que convierte a los adolescentes en un colectivo especialmente vulnerable al desarrollo de determinadas conductas de riesgo, entre ellas el consumo de alcohol. Esta tendencia de aumento en el tipo de consumo de los adolescentes es preocupante, ya que se evidencia la vulnerabilidad que presentan los adolescentes, debido a diversos factores.

Por lo que respecta a los motivos para el consumo de tabaco, se identificó que prevalecen los aspectos psicológicos donde los adolescentes consumen tabaco para relajarse cuando están tensos y cuando se sienten enojados. Estos datos concuerdan con investigaciones realizadas en el Norte, por García y Almanza (2017), y en el Sureste de México por García et al. (2017), quienes señalan que predominan los motivos psicológicos y sociales. Esto pudiera explicarse, debido a que los adolescentes perciben que el consumo de tabaco es un medio para estar tranquilo, que disminuye la ansiedad y el estrés, y que es una actividad que les permite relajarse y evitar el aburrimiento, además aumenta su confianza. No obstante, también se deben consideran factores familiares y sociales que favorecen el inicio del consumo, más aún en contextos escolares permisivos y con poco control sobre la disponibilidad de tabaco (Miguel-Aguilar et al., 2017).

En consonancia con los motivos para el consumo de alcohol, se destacan los aspectos sociales, por ejemplo, para celebrar una ocasión especial con amigos y para mejorar las fiestas y celebraciones, lo cual concuerda con investigaciones realizadas en Tabasco (De la O et al., 2020) y Veracruz (Casango-Campechano et al., 2017). Es preciso mencionar que López et al., (2017) puntualizan que el consumo de alcohol es visto por los adolescentes como una sustancia facilitadora de la interacción social, desinhibición, mayor expresividad verbal y reducción de la tensión psicológica. Es preciso mencionar que la influencia del entorno social, donde el adolescente se desarrolla, se encuentra articulada con otros factores que ocasionan respuestas conductuales adecuadas o inadecuadas.

Conclusiones

En conclusión, podemos decir que los resultados del presente estudio ponen en evidencia la importancia que tiene el identificar la presencia de los principales motivos que poseen los adolescentes para generar el consumo de tabaco y alcohol, permitiendo con esto la implementación de intervenciones específicas que impacten en la limitación, disminución, control y erradicación del consumo de estas drogas lícitas, fomentando estilos de vida saludables que favorezcan una mejor calidad de vida entre los adolescentes.

Agradecimientos

A las autoridades de la Escuela Preparatoria, donde se llevó a acabo el estudio, por las facilidades otorgadas, así como también un agradecimiento especial a los alumnos que participaron en el proyecto de investigación.

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