Capítulo 4. Inteligencia emocional, acoso escolar y consumo de alcohol en estudiantes universitarios [Bullying, Emotional Intelligence and Alcohol Consumption in College Students]
Dimensions
Capítulo 4. Inteligencia emocional, acoso escolar y consumo de alcohol en estudiantes universitarios
[Bullying, Emotional Intelligence and Alcohol Consumption in College Students]
Linda Azucena Rodríguez-Puente1
Carlos Flores-Pérez2
Alejandra Leija-Mendoza3
Nancy Griselda Pérez-Briones4
Dafne Astrid Gómez-Melasio5
Resumen
Introducción: Los jóvenes universitarios se sitúan en una etapa de transición a la adultez, en la que se construye y delimita la identidad, se establecen formas de expresarse específicas, se prioriza la socialización y aceptación de sus iguales, en la cual éstos se colocan como el referente más importante para el desarrollo de actitudes y conductas que pueden tornarse riesgosas, como es el consumo de drogas. Disponer de competencias de inteligencia emocional protege a los estudiantes frente al acoso escolar, es decir, que un conjunto de habilidades socioemocionales puede servir de protección ante la agresión. Una inteligencia emocional óptima es factor clave para lograr un equilibrio personal ante situaciones de acoso escolar y el consumo de sustancias como el alcohol. Objetivo: determinar la relación que existe entre la inteligencia emocional, el acoso escolar y el consumo de alcohol en estudiantes universitarios. Metodología: estudio cuantitativo de tipo descriptivo correlacional de corte transversal. Una población de 975 jóvenes universitarios de entre 18 y 25 años de edad, de una institución de educación superior del estado de Coahuila, México, a través de un muestreo aleatorio, estratificado por conglomerados (facultades), proporcional al tamaño del estrato (semestre). La muestra fue calculada considerando un nivel de confianza del 95% y una taza de no respuesta del 5%, para una muestra de 175 estudiantes. Se utilizó una cédula de datos personales y un historial de consumo de alcohol, la escala tmms-24 la escala de victimización en la escuela y el Cuestionario de Identificación de los Trastornos debidos al Consumo de Alcohol (audit). Resultados: existe correlación negativa y significativa en la comprensión emocional con el índice de audit (rs = −.165, p = .049), lo que indica que a mayor comprensión emocional, menor índice de audit. Relación positiva y significativa entre el acoso escolar relacional (rs = .170, p = .024), el acoso escolar físico (rs = .248, p = .001) y el acoso escolar verbal (rs = .232, p = .002) con la cantidad de bebidas consumidas en un día típico, lo que indica que a mayor acoso relacional, físico y verbal mayor cantidad de bebidas consumidas. Relación positiva y significativa en los tres tipos de acoso escolar y el índice de audit (p < .05), lo que indica que a mayor acoso escolar relacional, físico y verbal, mayor índice de audit. Conclusiones: la inteligencia emocional y el acoso escolar están relacionados con el consumo de alcohol en los jóvenes universitarios.
Palabras clave: inteligencia emocional, acoso escolar, uso de alcohol, jóvenes.
Introducción
La inteligencia emocional ha sido estudiada en los últimos años por diversos profesionales de la salud y la educación, debido a la importancia que representa la regulación de las emociones en los individuos para la solución de problemas, el afrontamiento eficaz y la adaptación al medio que los rodea (Salovey y Mayer, 1990; Villarreal et al., 2020; Quiliano; 2020).
La inteligencia emocional ha sido definida como la capacidad para percibir, valorar y expresar sentimientos o emociones con exactitud, esto con el objetivo de facilitar el pensamiento y favorecer el crecimiento personal e intelectual para la resolución de problemas y adaptación eficaz del ambiente. Del mismo modo, disponer de competencias de inteligencia emocional protege a los estudiantes frente al acoso escolar, es decir, que un conjunto de habilidades socioemocionales puede servir de protección ante la agresión (Saavedra et al., 2021). Salovey y Mayer (1990) consideran que la inteligencia emocional está fundamentada en el uso adaptativo de las emociones de forma que las personas puedan solucionar problemas y adaptarse de forma eficaz.
A nivel mundial, el acoso escolar es mostrado por la falta de empatía, altruismo, compasión y reconocimiento de las diferencias entre pares que provocan frecuentemente un conjunto de comportamientos hostiles, agresivos y poco éticos con el fin de provocar un daño biopsicosocial espiritual a una persona (Romero y Plata, 2015).
De la misma manera, el acoso escolar afecta a jóvenes de todas partes, en todas las regiones y en países con diferentes niveles de ingreso, siendo el acoso escolar físico y el psicológico los más frecuentes. Por lo que se refiere a Latinoamérica, las cifras de acoso escolar son preocupantes, se estima que, en Centroamérica, el 22.8% de los estudiantes han sido acosados; el 25.6% se ha visto envuelto en peleas físicas, y el 20.5% ha sido atacado físicamente. En Sudamérica, las cifras de acoso, peleas y ataques son más elevadas, con 30.2%, 31.3% y 25.6%, respectivamente. Asimismo, México ocupa el primer lugar a nivel mundial en casos de acoso escolar con 28 millones de estudiantes afectados (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [unesco], 2018).
Por otra parte, las causas del acoso escolar son complejas. El agresor, con frecuencia ha sufrido violencia familiar, lo que conlleva a que presente alguna psicopatología, como la ausencia total de empatía, la distorsión de la realidad, algún tipo de adicción y la falta de inteligencia emocional al no medir las consecuencias de sus actos. Del mismo modo, la víctima es afectada a nivel físico, psicológico, social y espiritual causando síndrome de estrés postraumático, manifestaciones psicosomáticas, depresión, ansiedad, baja autoestima, bajo rendimiento académico, trastornos del estado de ánimo, problemas en las relaciones familiares, consumo de alcohol, baja inteligencia emocional que conlleva a pensamientos suicidas e incluso, estudiantes con algún tipo de religión, pueden llegar a sentir que están siendo castigado por un ser supremo (Cavero, 2019).
Con relación a lo anterior, el acoso escolar es un tema de gran relevancia en el ámbito educativo, debido a que es uno de los principales factores de riesgo modificables que pueden alterar la salud mental de los estudiantes y tener consecuencias como una gestión inadecuada de las emociones o como el consumo de alcohol en los jóvenes. Por lo tanto, una inteligencia emocional óptima es un factor clave para lograr un equilibrio personal, ante situaciones de acoso escolar y el consumo de sustancias como el alcohol (Peña y Aguaded, 2021).
En relación al consumo de alcohol se estima que, cada año se producen 3.3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de esta sustancia, lo que representa un 5.9% de todas las defunciones. El uso excesivo de alcohol es factor causal de más de 200 enfermedades y trastornos. De manera general, el 5.1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones (calculado en términos de la esperanza de vida ajustada en función de discapacidad [evad]) es atribuido al consumo de alcohol, y se le atribuye también el 25% de las defunciones en el grupo de edad de 20 a 39 años (Organización Mundial de la Salud [oms], 2018).
En México, el alcohol representa una parte importante de la carga de la enfermedad. Se estima que el 6.5% de las muertes prematuras y 1.5% de los días vividos sin salud son a causa del consumo de alcohol. La prevalencia de consumo de alcohol alguna vez en la vida es del 71%. Esta conducta tiene un inicio a edades tempranas, ya que poco más de la mitad (55.2%) de la población que ha consumido alcohol inició antes de los 17 años de edad. En relación al consumo excesivo de alcohol en el último año hubo un aumento significativo del 5.6% del año 2011 (28%) al 2016 (33.6%). Asimismo, el 2.2% de la población consumidora desarrolló dependencia al alcohol, de los cuales el 3.9% son hombres y el 0.6% son mujeres (Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco [encodat], 2017).
Los jóvenes universitarios se sitúan en una etapa de transición a la adultez, en donde se construye y delimita la identidad; se establecen formas de expresarse específicas; se prioriza la socialización y aceptación de sus iguales, en las cuales éstos se colocan como el referente más importante para el desarrollo de actitudes y conductas que pueden tornarse riesgosas, como es el consumo de drogas (Cazenave et al., 2017).
De acuerdo a lo anterior, es imperante para la enfermería evaluar tanto la inteligencia emocional como el consumo de alcohol, debido a que se ha demostrado que los estudiantes con mayor inteligencia emocional son capaces de gestionar sus emociones; al ser víctimas o testigos poseen más recursos para manejar la situación o para pedir ayuda, antes de que la situación sea más difícil de controlar y conlleve a un consumo de alcohol a consecuencia del acoso escolar. Por lo tanto, el propósito del presente estudio fue determinar la relación que existe entre la inteligencia emocional, el acoso escolar y el consumo de alcohol en estudiantes universitarios.
Metodología
Se realizó un estudio cuantitativo de tipo descriptivo correlacional de corte transversal (Grove y Gray, 2019). La población estuvo conformada por 975 jóvenes universitarios de entre 18 y 25 años de edad de una institución de educación superior del estado de Coahuila, México. Se realizó un muestreo aleatorio, estratificado por conglomerados (facultades), proporcional al tamaño del estrato (semestre). La muestra fue calculada considerando un nivel de confianza del 95% y una taza de no respuesta del 5%, para una muestra de 175 estudiantes.
Participantes
La muestra estuvo conformada por 175 estudiantes universitarios, 126 mujeres (72.0%) y 49 hombres (285). La media de edad fue de X- = 19.0 años (DE = 2.0), la mayoría de los participantes (70.9%) se dedican únicamente a estudiar, la mayoría eran solteros (92.6%), y el 69.1% profesa la religión católica.
Instrumentos
Se utilizó una cédula de datos personales y un historial de consumo de alcohol (cdphca), para indagar los datos sociodemográficos y las prevalencias (global, lápsica, actual e instantánea) del consumo de alcohol y tres instrumentos.
Inteligencia emocional. La escala tmms-24 (Salovey et al., 1995), adaptada al español (Fernandez-Berrocal et al., 2004) mide la inteligencia emocional a partir de 24 ítems, con una escala de respuesta tipo Likert de 1 (nada de acuerdo) a 5 puntos (totalmente de acuerdo). Este instrumento cuenta de tres subescalas o dimensiones: (1) percepción emocional (ítems del 1 al 8); (2) comprensión emocional (ítems del 9 al 16); y (3) regulación emocional (ítems del 17 al 24). Se obtuvieron índices y sumatorias de la escala general y por subescalas, donde a mayor puntuación, mayor inteligencia emocional.
Acoso escolar. La escala de victimización en la escuela (Grupo Lisis, 2004), elaborada a partir de la escala multidimensional de victimización de Mynard y Joseph (2000) y el cuestionario de experiencias sociales de Crick y Grotpeter (1996) consta de 22 ítems, de los cuales 20 describen situaciones de victimización directa (ítems del 1 al 10) e indirecta (ítems del 11 al 20), que indican con qué frecuencia han experimentado cada una de las situaciones durante el último año, en una escala de respuesta tipo Likert de 1 (nunca) a 4 (siempre). Asimismo, los ítems 21 y 22 son destinados a identificar si la persona entrevistada es víctima reiteradamente y la frecuencia con que ocurre. La escala cuenta con tres dimensiones: (1) victimización relacional (ítems 2, 5, 7, 8, 10, 12, 14, 17, 18 y 19); (2) victimización física (ítems 1, 9, 13 y 15), y (3) victimización verbal (ítems 3, 4, 6, 11, 16 y 20). Se obtienen índices y sumatorias con puntaje mínimo de 20 y máximo de 80, donde a mayor puntuación, mayor acoso escolar.
Consumo de alcohol. El Cuestionario de Identificación de los Trastornos debidos al Consumo de Alcohol (audit), validado para población mexicana por De la notas y Kershenovich (1992), evalúa el tipo de consumo de alcohol en los últimos 12 meses. Está conformada por 10 reactivos, en los cuales del uno al tres se indican la cantidad y frecuencia de consumo, y determina el consumo sensato (sin riesgo), los reactivos del cuatro al seis determinan el consumo dependiente (de riesgo) y del siete al diez determinan el consumo dañino (perjudicial). Los resultados oscilan de cero a cuarenta puntos, la calificación de uno a tres puntos se considera como consumo sensato, el resultado de cuatro a siete puntos se considera como consumo dependiente y de ocho a más puntos se considera como consumo dañino.
Procedimiento de recolección de información
Para la recolección de los datos, se solicitó la autorización de la institución educativa pública de nivel superior y de cada una de las facultades. Se invitó a participar a los jóvenes seleccionados y se les explicó el procedimiento a realizar, los objetivos del estudio, y a aquellos que aceptaron participar se les proporcionó el consentimiento informado y los instrumentos de medición. El estudio se apegó a lo dispuesto en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud (Secretaría de Salud [ssa], 1987), que establece los lineamientos y principios generales a los que debe aplicarse la investigación científica en seres humanos, y fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Análisis de datos
Se utilizó el programa spss™, versión 21, para llevar a cabo el análisis de la información. Para el análisis descriptivo de los datos sociodemográficos y las prevalencias de consumo de alcohol, se utilizaron frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central y dispersión. Se aplicó la prueba alfa de Cronbach para conocer la consistencia interna de los instrumentos, los cuales oscilaron de entre 0.82 y 0.93, y se realizó la prueba de bondad de ajuste de Kolmogorov-Smirnov (Grove y Cipher, 2017), para conocer la normalidad de los datos. Debido a que los datos no presentaron normalidad, se procedió a utilizar estadística no paramétrica para responder los objetivos de estudio.
Resultados
En relación al consumo de alcohol, se observó que la edad de inicio de consumo presentó una media de X- = 15.8 años de edad (DE = 2.18), y el promedio de bebidas consumidas en un día típico fue X- = 4.6 (DE = 4.27) bebidas por ocasión de consumo. De acuerdo al audit, se observó que el 34.3% (60) de los consumidores en el último año presentan un consumo sensato de alcohol; el 22.3% (39), un consumo dependiente, y el 24.6% (43) de los estudiantes que consumen alcohol presentaron un consumo dañino. En la tabla 1 se muestran las prevalencias del consumo de alcohol; se observa que la prevalencia global fue de 93.3% (163); la prevalencia lápsica, de 81.1% (142); la actual, de 56.0% (98), y la prevalencia instantánea fue de 34.9% (61). Asimismo, se realizó la prueba de chi-cuadrada para determinar las prevalencias de consumo de alcohol por sexo, donde no se observó diferencia significativa (p > .05).
Tabla 1. Prevalencias de consumo de alcohol por sexo
| Prevalencias | Mujer | Hombre | Total |
| % ( f ) | % ( f ) | % ( f ) | |
| Global | 72.4 (118) | 27.6 (45) | 93.3 (163) |
| Lápsica | 71.1 (101) | 28.9 (41) | 81.1 (142) |
| Actual | 69.4 (68) | 30.6 (30) | 56.0 (98) |
| Instantánea | 63.9 (39) | 36.1 (22) | 34.9 (61) |
Nota: n = 175, % = porcentaje, (f ) = frecuencia
En relación a la inteligencia emocional, presentó una media de X- = 55.15 (DE = 18.43). La dimensión percepción emocional tuvo una media de X- = 26.52 (DE = 7.13); la dimensión comprensión emocional, de X- = 23.66 (DE = 8.10), y la dimensión regulación emocional presentó un promedio de X- = 26.76 (DE = 7.27). Para identificar la diferencia de la inteligencia emocional por sexo, se realizó la prueba de U de Mann-Whitney, donde se observó que no existe diferencia significativa en el índice de inteligencia emocional por sexo (p > .05).
De acuerdo al acoso escolar, presentó una media de X- = 12.18 (DE = 15.19). El acoso escolar relacional presentó una media X- = 14.60 (DE = 18.17); el acoso escolar físico, un promedio de X- = 4.58 (DE = 12.32), y el acoso escolar verbal fue de X- = 4.85 (DE = 16.69). Para identificar la diferencia del acoso escolar por sexo, se realizó la prueba de U de Mann-Whitney, donde se observó que no existe diferencia significativa en el índice de acoso escolar por sexo (p > .05).
Para determinar la relación que existe entre la inteligencia emocional y el acoso escolar, se realizó la prueba de coeficiente de correlación de Spearman. Se identificó relación negativa y significativa entre la regulación emocional y el acoso escolar racional (rs = −.173, p = .022), y entre la regulación emocional y el acoso escolar verbal (rs = −.201, p = .008), lo que indica que a mayor regulación emocional, menor acoso escolar racional y verbal. No se observó relación significativa entre la percepción emocional y la comprensión emocional con los tipos de acoso escolar (p > .05) (tabla 2).
Tabla 2. Coeficiente de Correlación de Spearman para la inteligencia emocional y el acoso escolar
| Variable | Acoso Escolar Relacional | Acoso Escolar Física | Acoso Escolar Verbal |
| Percepción Emociona | .013 .861 | .009 .901 | −.003 .971 |
| Comprensión Emociona | −.122 .108 | −.101 .185 | −.114 .135 |
| Regulación Emociona | −.173 .022* | −.118 .119 | −.201 .008* |
Nota: n = 175, *p < .01.
Para responder al propósito principal de este estudio, que propone determinar la relación que existe entre la inteligencia emocional y el acoso escolar con el consumo de alcohol, en la tabla 3 se muestran los resultados de la prueba de coeficiente de correlación de Spearman que determinó que existe correlación negativa y significativa en la comprensión emocional con el índice de audit (rs = −.165, p = .049), lo que indica que a mayor comprensión emocional, menor índice de audit.
De acuerdo al acoso escolar, se determinó relación positiva y significativa entre el acoso escolar relacional (rs = .170, p = .024), el acoso escolar físico (rs = .248, p = .001) y el acoso escolar verbal (rs = .232, p = .002) con la cantidad de bebidas consumidas en un día típico, lo que indica que a mayor acoso relacional, físico y verbal mayor cantidad de bebidas consumidas. Asimismo, existe relación positiva y significativa en los tres tipos de acoso escolar y el índice de audit (p < .05), lo que indica que a mayor acoso escolar relacional, físico y verbal, mayor índice de audit (ver tabla 3).
Tabla 3. Coeficiente de correlación de Spearman para la inteligencia emocional y el acoso escolar con el consumo de alcohol
| Variable | Cantidad de bebidas consumidas | Índice audit |
| Percepción Emociona | −.035 .648 | −.056 .504 |
| Comprensión Emociona | −.087 .250 | −.165 .049 |
| Regulación Emociona | −.030 .690 | −.004 .963 |
| Acoso Escolar Raciona | .170 .024 | .248 .001 |
| Acoso Escolar Físic | .248 .001 | .212 .011 |
| Acoso Escolar Verba | .232 .002 | .250 .003 |
Nota: n = 175, *p < .05, **p < .01. ***p < .001
Discusión
Los principales hallazgos permitieron mostrar la relación que existe entre la inteligencia emocional, el acoso escolar y el consumo de alcohol de los sujetos de estudio al mostrar significancia estadística entre las variables estudiadas. Por lo que se refiere a los resultados del presente estudio respecto a la inteligencia emocional y el consumo de alcohol se observó que presentó una relación negativa y significativa, lo cual confirma que a mayor inteligencia emocional para regular las emociones y un menor porcentaje de consumidores de alcohol. Este resultado coincide con los estudios de Estévez et al. (2017), González-Yubero, Palomera-Martín y Lázaro-Visa (2019), Kun y Demetrovics (2010) y Schutte, Malouff, y Hine (2011), quienes revelaron que a mayor capacidad para comprender las emociones menor consumo excesivo de alcohol. Asimismo, en el presente estudio se encontró que la edad de inicio de consumo de alcohol fue a los 15.8, años lo que se relaciona a lo reportado por la Encodat (2017).
Por otra parte, se encontró relación positiva y significativa entre el acoso escolar racional, físico y verbal con la cantidad de bebidas consumidas, dicho resultado coincide con Lund y Ross, (2017); Merianos, King y Vidourek (2016); Rospenda, Richman, Wolff y Burke, (2013), quienes indican que los estudiantes víctimas de acoso escolar tienen un mayor riesgo de consumo reciente de alcohol. Esto es sustentado por Gázquez (2009), quien menciona que la escuela es considerada como un factor microsocial que puede influir significativamente en el comportamiento de los universitarios, considerándose el acoso escolar como un factor de carácter negativo que se ha relacionado con la ingesta de alcohol.
En relación con lo anterior, es importante mencionar que la universidad representa una etapa importante del desarrollo de la vida por lo que, así como lo mencionan diversos estudios, se debe enfatizar en una adecuada inteligencia emocional con la finalidad de que sea un factor protector para el alumnado, en situación acoso escolar y consumo de alcohol (Vásquez et al., 2010; Wang et al., 2012).
En definitiva, es imperante para enfermería el desarrollar programas, estrategias e intervenciones preventivas que promuevan la enseñanza sobre inteligencia emocional entre los universitarios, para coadyuvar a la disminución del acoso escolar y al consumo de alcohol con el fin de disminuir la tasa de deserción o reprobación, así como mejorar la salud física y mental de los estudiantes.
Conclusiones
La edad de inicio de consumo de alcohol fue de X- = 15.8 (DE = 2.18) y el promedio de bebidas consumidas en un día típico fue de X- = 4.6 (DE = 4.27). De acuerdo al audit, se observó que el 34.3% de los consumidores de alcohol en el último año tienen un consumo sensato de alcohol; el 22.3%, un consumo dependiente, y el 24.6% tiene un consumo dañino. La prevalencia global del consumo de alcohol fue de 93.3; lápsica, de 81.1%; actual, de 56.0%, y de 36.1% fue la prevalencia instantánea del consumo de alcohol.
La inteligencia emocional presentó una media de 55.15 (DE = 18.43). La dimensión de percepción emocional tuvo una media de 26.52 (DE = 7.13); la dimensión comprensión emocional, de X- = 23.66 (DE = 8.10), y la dimensión regulación emocional presentó un promedio de X- = 26.76 (DE 7.27). No se observó diferencia significativa en el índice de inteligencia emocional por sexo ( p > .05).
El acoso escolar presentó una media de 12.18 (DE = 15.19). El acoso escolar relacional presentó una media X- = 14.60 (DE = 18.17); el acoso escolar físico, un promedio de X- = 4.58 (DE = 12.32), y el acoso escolar verbal fue de X- = 4.85 (DE = 16.69). No existe diferencia significativa en el índice de acoso escolar por sexo (p > .05).
Existe relación negativa y significativa entre la regulación emocional y el acoso escolar racional y entre la regulación emocional y el acoso escolar verbal, lo que indica que a mayor regulación emocional, menor acoso escolar racional y verbal. No se observó relación significativa entre la percepción emocional y la comprensión emocional con los tipos de acoso escolar.
Existe correlación negativa y significativa en la comprensión emocional con el índice de audit, lo que indica que a mayor comprensión emocional, menor índice de audit.
Existe relación positiva y significativa entre el acoso escolar relacional, el acoso escolar físico y entre el acoso escolar verbal con la cantidad de bebidas consumidas en un día típico, lo que indica que a mayor acoso relacional, físico y verbal mayor cantidad de bebidas consumidas. Existe relación positiva y significativa en los tres tipos de acoso escolar y el índice de audit, lo que indica que a mayor acoso escolar relacional, físico y verbal, mayor índice de audit.
Agradecimientos
El presente estudio es producto del proyecto titulado Prevención del Consumo de Drogas y la Conducta Suicida en Jóvenes Universitarios, financiado por la Secretaría de Educación Pública, a través de la convocatoria Fortalecimiento de Cuerpos Académicos 2020.
Bibliografía
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