Capítulo 5. Estilos de socialización parental, acoso escolar y consumo de alcohol en adolescentes [Parental Socialization Styles, School Bullying, and Alcohol Consumption in Adolescents]


Lucio Rodríguez-Aguilar


Edgar Omar Vázquez-Puente


Francisco Rafael Guzmán-Facundo


Santiaga E. Esparza-Almanza


Karla Selene López-García


Dimensions


Capítulo 5. Estilos de socialización parental, acoso escolar y consumo de alcohol en adolescentes
[Parental Socialization Styles, School Bullying, and Alcohol Consumption in Adolescents]

Lucio Rodríguez-Aguilar1
Edgar Omar Vázquez-Puente2
Francisco Rafael Guzmán-Facundo3
Santiaga E. Esparza-Almanza4
Karla Selene López-García5

Resumen

Introducción: El consumo de alcohol representa un problema de salud pública internacional. Una de las etapas más vulnerables para el consumo de esta sustancia es la adolescencia, que se caracteriza por el periodo de crecimiento y desarrollo que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta. En esta etapa ocurre una transición acelerada de cambios, donde la independencia social, económica y el desarrollo de su identidad en algunas ocasiones se ven presionados por el contexto, asumiendo conductas de riesgo como es el consumo de alcohol, entre otras conductas (oms, 2020). Este problema recobra mayor relevancia cuando se analiza la influencia de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con el consumo de esta sustancia en adolescentes. Objetivo: Determinar la relación y el efecto de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con el consumo de alcohol, en adolescentes que estudian secundaria. Materiales y métodos: El diseño fue descriptivo correlacional, el muestreo fue aleatorio por conglomerados unietápico. El tamaño de la muestra se determinó con base en una correlación considerando un nivel de confianza de 95%. La muestra fue de 223 adolescentes. Se utilizó una cédula de datos personales y el historial de consumo de alcohol (cdphca), la Escala de Estilos de Socialización Parental en la Adolescencia (espa29), el Cuestionario Acoso entre Iguales (cai) y el Cuestionario de Identificación de los Trastornos debido al Consumo de Alcohol (audit). Para el análisis de datos se utilizó estadística descriptiva e inferencial no paramétrica. El estudio se apegó al Reglamento de la Ley General en Materia de Investigación para la Salud. Resultados: Los estilos de socialización parental, autorizativo, indulgente, Autoritario y el negligente se relacionaron de forma negativa-significativa con el consumo de alcohol (p < .05). Asimismo se encontró relación negativa significativa de tres de los estilos de socialización parental; autorizativo, indulgente y autoritario con el acoso escolar (p < .05). Se identificó relación positiva significativa del acoso escolar con el consumo de alcohol (audit), riesgo, dependiente y perjudicial (p < = .05). Además, del efecto significativo de los estilos de socialización y del acoso escolar con la prevalencia de consumo de alcohol en el último año, último mes y últimos siete días (p = < .05). La exclusión social indirecta, maltrato verbal y estilo indulgente son factores con mayor probabilidad en el consumo de alcohol, contrario al estilo autoritario y autorizativo con menor probabilidad de consumo de esta sustancia. Conclusiones: Existe relación y efecto de algunos estilos de socialización parental y el acoso escolar con el consumo de alcohol de los adolescentes que estudian secundaria.

Palabras clave: estilos socialización parental, acoso escolar, consumo de alcohol, adolescentes.

Introducción

El consumo de alcohol y su impacto nocivo en la población mundial constituye un grave problema para la salud pública, con consecuencias negativas que ocasionan daños a la salud y pérdida de vidas, asimismo, es responsable de discapacidad, deterioro de la calidad de vida y de la atención de personas con adicción, por lo que genera gastos elevados para el sistema de salud (Duffy, 2015). Se ha reportado que en el año 2016 murieron más de 1.1 millones de adolescentes entre 10 y 19 años de edad, a causa del abuso del consumo de alcohol, considerado en su mayoría como una causa prevenible o tratable. Las lesiones y accidentes son la principal causa de muerte y discapacidad entre los adolescentes, debido al consumo de esta sustancia o a su combinación con otras drogas (Organización Mundial de la Salud [oms], 2018).

El consumo de alcohol es considerado un problema mundial que genera efectos negativos en la salud, en la convivencia social y en la seguridad de la ciudadanía (Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas [cicad], 2016). En la región de las Américas, el consumo de esta sustancia se ha convertido en un problema de gran importancia, el cual se asocia con una carga importante de muertes prematuras (Organización Panamericana de la Salud [ops], 2018).

Una de las etapas más vulnerables para el consumo de estas sustancias es la adolescencia, que se caracteriza por el periodo de crecimiento y desarrollo que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta. En esta etapa ocurre una transición acelerada de cambios, donde la independencia social, económica y el desarrollo de su identidad en algunas ocasiones se ven presionados por el contexto, asumiendo conductas de riesgo como es el consumo de drogas, entre éstas, el alcohol y otras conductas (oms, 2020).

Dentro de esta etapa, los adolescentes que estudian la secundaria son considerados un grupo con alta vulnerabilidad y de alto de riesgo para el inicio del consumo de alcohol; cuando inician el consumo de esta sustancia a temprana edad, tienen mayor probabilidad de desarrollar abuso o dependencia a corto, mediano y largo plazo hasta producir daños importantes a su salud (Portela et al., 2015. El primer contacto con el consumo de alcohol ocurre en su mayoría en esta etapa. El efecto de estas sustancias afecta principalmente el circuito de recompensa cerebral en donde entran en función, las estructuras relacionadas con el sistema dopaminérgico, endógeno, serotogérnico y gabaérgico, lo que provoca los efectos experimentados durante el consumo (Pardo, 2016). Estas estructuras cerebrales, responsables de la percepción temporal y el control de impulsos, están todavía en maduración, por lo que el consumo de estas sustancias en esta edad desencadenan un rápido incremento en la dosis de consumo y un desarrollo acelerado en los procesos de la adicción (Pardo, 2016).

El adolescente tiene de referencia a la familia, especialmente a los padres, si observa violencia en el hogar (por ejemplo, maltrato físico y verbal en reiteradas ocasiones), el adolescente puede tener un comportamiento similar violento, reproduciendo o aceptando este mismo patrón en el ámbito educativo, el cual se denomina acoso escolar, y como medida de afrontamiento puede recurrir en el consumo de alcohol y otras drogas (Carrillo, 2017; notass et al., 2015 Oliva, 2006).

Se ha descrito que en la familia, la cohesión familiar y la funcionalidad en los estilos de socialización parental dependerá de la armonía y compromiso de todos sus miembros, principalmente de los padres. Sin embargo, su disfunción ocasiona conflictos que se verán reflejados, en conductas agresivas y hostiles, en los adolescentes dentro del contexto escolar y, en mayor medida, en el consumo de drogas. Por el contrario, con las muestras de afecto, con el uso del diálogo y el razonamiento, así como con el tener una buena relación y contar con el apoyo de los padres, los hijos tendrán menor probabilidad de sufrir o realizar acoso escolar y de consumir sustancias (notass et al., 2015).

De igual manera, se ha documentado que el acoso escolar tiene su origen en algunos factores familiares, personales, escolares y sociales. Asimismo, puede alterar la personalidad ocasionando inestabilidad en la relación con los grupos de pares, afectando la amistad y comunicación. Además, es considerado un fenómeno universal que ocurre a nivel mundial, no se ajusta a estereotipos y no está restringido sólo a zonas de pobreza, marginalidad ni a minorías étnicas (Carrillo, 2017; López y Ramírez, 2017). En el contexto del acoso escolar, el adolescente puede actuar como perpetrador de la violencia o ser la víctima de la misma, lo que conlleva en ocasiones al consumo de drogas, en comparación con aquellos que no están implicados en este comportamiento en el ámbito educativo (Córdova et al., 2016).

La implicación del consumo de alcohol, aumenta la posibilidad de presentar conductas violentas en los adolescentes, donde el agresor muestra un patrón de comportamientos agresivos para obtener una aceptación o respeto del grupo de pares. Asimismo, el adolescente victimizado puede presentar un consumo de estas sustancias en consecuencia a este maltrato, además de ocasionar bajo rendimiento escolar, aislamiento, así como ideas e intentos de suicidio (Amaro y Azaña, 2017).

En países de América Latina se ha documentado que uno de cada 10 adolescentes, entre 13 y 17 años de edad, ha consumido drogas alguna vez en su vida, entre éstas, el alcohol, cuyo consumo a esa edad es ilegal. Además, se ha informado que México ocupa el décimo lugar de consumo de alcohol dentro de los países de América Latina (ops, 2015). En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes (Encode) identificó que el 53.6% de los adolescentes de secundaria de 14 años o menos han consumido alcohol alguna vez en la vida, en el último año, el 48.5%, y en el último mes, el 33.8%. En general, la prevalencia del consumo de alcohol en los estudiantes de secundaria por sexo fue de 41.9% en los hombres y el 39.4% en las mujeres (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la notas Muñiz [inprfm], Comisión Nacional Contra las Adicciones [Conadic], Secretaria de Salud [SS], 2015).

En Nuevo León, donde se realizó el estudio, las prevalencias de consumo por sexo, alguna vez en la vida, fue de 27.3%, en hombres de 25.3%, y en mujeres, de 29.4%; en el último año, de 15.3% en hombres 12.9%, y en mujeres, 17.8%; en el último mes, de 10.3% en hombres 8.4%, y en mujeres, de 12.4% (inprfm et al., 2015). Dentro de la problemática del consumo de alcohol se han identificado estudios en esta población que han reportado diferentes tipos de consumo (de riesgo, dependiente y perjudicial): de riesgo, del 61% a 63%; consumo dependiente, de 3% a 23%, y consumo perjudicial fue de 14% a 16.4% (Alonso et al., 2017; Gardea et al., 2015; Orcasita et al., 2018).

Como se puede observar en lo anterior, se refrenda el problema de salud pública que representa el consumo de alcohol en los adolescentes estudiantes de secundaria, con respecto a las prevalencias y tipos de consumo de estas sustancias. Este problema recobra mayor relevancia cuando se analiza la influencia de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con el consumo de alcohol en adolescentes escolarizados.

La socialización es un proceso donde el adolescente aprende a interpretar los elementos de su medio ambiente adaptándolos en el entorno donde vive; están sometidos a agentes socializadores como la familia y el grupo de iguales, con quienes aprende a conocerse y construir las destrezas necesarias para integrarse en la sociedad (Polo et al., 2013). En este sentido, se ha documentado la presencia de cuatro estilos de socialización parental (autorizativo, indulgente, autoritario y negligente). Al respecto, se ha reportado que el estilo indulgente ha sido el que menos genera conductas de riesgo para el consumo de sustancias en comparación con el estilo autoritario (Benchaya et al., 2019; Martínez et al., 2014). Se ha identificado también que los estilos autoritario y negligente han influido para el consumo de alcohol, tabaco y marihuana, mientras que el indulgente y autorizativo evitan o disminuyen el consumo de estas sustancias (Prieto et al., 2016).

Respecto al acoso escolar, en el estado de Nuevo León se ha reportado que el 80% de los estudiantes adolescentes entre los 12 y 18 años presentan comportamientos agresivos hacia otros compañeros. Señalan que los tipos de acoso escolar, reportados con mayor frecuencia, han sido el maltrato verbal (74%), maltrato físico (17%) y ciberbullying con 9% (Consejo Nuevo León, 2018). En el acoso escolar influye el contexto social, la educación familiar y la percepción que se tiene respecto a la violencia. Si el adolescente ha sido educado por sus padres de forma autorizativa, permitiéndole en buena medida su independencia y respondiendo a sus necesidades, es poco probable que entre en la dinámica del acoso escolar, mientras que los adolescentes hijos de padres negligentes que utilizan formas duras de disciplina tienen mayor probabilidad de acoso (Carrillo, 2017).

Se ha identificado que el percibir un ambiente hostil en la escuela e implicaciones en situaciones de acoso escolar afecta a los adolescentes, facilitando el consumo de drogas, lo cual puede ser prolongado hasta la adultez (Carmona et al., 2015; Gardea, 2015). Algunos aspectos diferencian el ambiente de los agresores y víctimas, específicamente de estos últimos, quienes perciben un clima escolar conflictivo y sin estabilidad, teniendo por consecuencia menor apoyo y aceptación por parte de los compañeros (Cerezo et al., 2015).

Otro aspecto de importancia se refiere al sexo. Los varones son más propensos a la agresión, robo o violencia. Mientras que las mujeres emiten la agresión de forma indirecta mediante la difamación o murmuración o a través de las redes sociales (Calleja, 2016). Probablemente, el acoso escolar tenga relación con los estilos de socialización parental e influya en el consumo de alcohol, ya que se consideran variables de importancia en el inicio y mantenimiento del consumo de estas sustancias en los adolescentes.

Sin embargo, no se ha identificado en la literatura científica la relación de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con el consumo de alcohol, por lo cual se considera que existe un vacío de conocimiento en relación a esta temática. Tomando en cuenta la trascendencia de este fenómeno se requiere conocimiento científico para identificar si ambas variables se relacionan o afectan el consumo de alcohol, en adolescentes que estudian el nivel básico de secundaria.

Métodos y técnicas de investigación

El presente estudio tuvo un diseño descriptivo-correlacional de corte transversal (Grove et al., 2016). Se usó el muestreo aleatorio estratificado con asignación proporcional al tamaño del estrato, en donde las combinaciones de los factores escuela (2) y año escolar (3) formaran los estratos. Por lo tanto, se obtuvieron seis estratos (Ni, i = 1,2 …L = 6), y dentro de cada uno se usó el muestreo por conglomerado unietápico, en donde el grupo constituyó el conglomerado. Para alcanzar el tamaño de la muestra, se seleccionó aleatoriamente un grupo de cada uno de los seis estratos y se procedió a censarlos.

La muestra estuvo conformada por 223 estudiantes, la cual se obtuvo a través del paquete estadístico nQuery Advisor, versión 4 (Elashoff, 2007) utilizando los siguientes parámetros: coeficiente de correlación con un nivel de significancia de .05, para una hipótesis bilateral alternativa, considerando una potencia de 90%; un efecto de diseño de 1.15 y con un tamaño de efecto de 0.10, de acuerdo a Cohen (1988).

Los instrumentos utilizados se aplicaron de forma electrónica a través de la herramienta Microsoft QuestionPro. Se utilizó una cédula de datos personales y el historial de consumo de alcohol (cdphca), y tres instrumentos; también la escala de estilos de socialización parental en la adolescencia (espa29) (Musitu y García, 2001), que obtuvo un coeficiente alpha de Cronbach de 0.97; el Cuestionario acoso entre aguales (cai) (Magaz et al., 2011) con alpha de Cronbach de 0.96 y el Cuestionario de Identificación de los Trastornos debido al Consumo de Alcohol [audit] (Babor et al., 2001) con alpha de Cronbach de 0.79. El estudio y los procedimientos se apegaron al Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud en seres humanos (SS, 2014), y fue autorizado por el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Enfermería de la uanl.

Los datos fueron capturados y analizados a través del paquete estadístico Statistical Package for the Social Sciences (spss), versión 22 para Windows®. Se utilizó estadística descriptiva mediante frecuencias, proporciones, medidas de tendencia central y de variabilidad, además de la estadística inferencial para dar respuesta a los objetivos planteados. Se determinó la consistencia interna de los instrumentos mediante el coeficiente de confiabilidad alpha de Cronbach siendo aceptables (Grove et al., 2016). Se calculó la prueba de normalidad de Kolmogorv-Smirnorv con corrección de Lilliefors, para determinar la distribución de las variables numéricas y continuas; la mayoría de ellas rechazaron la hipótesis de normalidad, por lo que se utilizó estadística no paramétrica.

Resultados y discusión

Respecto a las características sociodemográficas de los participantes, el 51.1% fueron del sexo femenino y 48.9% masculino, de 12 a 15 años de edad (M= 12.94, DE = .812). En las prevalencias de consumo de alcohol, por sexo y edad; el 30% consumieron alcohol alguna vez en la vida y en el último año, respectivamente (H = 30.3%, M = 29.8%); el 28.7%, en el último mes (H = 29.4%, M = 28.1%), y el 19.3%, en los últimos siete días (H = 19.3%, M = 19.3%). No presentaron diferencias significativas por sexo (p > .05). Por edad, las prevalencias mostraron diferencias significativas, alguna vez en la vida (χ2 = 6.888, p = .032), último año ((χ2 = 6.888, p = .032), último mes (χ2 = 7.065, p = .029) y últimos siete días (χ2 = 6.859, p = .031), con proporciones más altas en el grupo de 14 y 15 años (42.9%, 42.9%, 41.3% y 26.9%), respectivamente, que en el grupo de 12 y 13 años de edad.

En los patrones de consumo de alcohol por sexo y edad, se encontró que el 73.2% (IC 95% [62.7, 83.9]) presentó consumo de riesgo; el 16.4% (IC 95% [7.5, 25.4]), consumo dependiente, y el 10.4% (IC 95% [4.5, 17.9]) presentó consumo perjudicial. No se observaron diferencias significativas por sexo, ni por edad.

Se identificó relación negativa significativa de los cuatro estilos de socialización parental; autorizativo, indulgente, autoritario y negligente con el audit, y con el consumo de riesgo (p < 0.05), lo que indica que a mayor índice en los estilos de socialización parental, menor es el consumo de alcohol y de riesgo en los adolescentes (ver tabla 1).

Estos resultados no coinciden totalmente con lo reportado en estudios realizados en adolescentes de España y Suecia (Berge et al., 2016; notass et al., 2015; Martínez et al., 2013; Prieto et al., 2016), donde reportaron relación negativa significativa sólo de los estilos autorizativos e indulgentes con el consumo de alcohol; como lo reportado en este estudio, en el que se reafirma que entre más altos sean ambos estilos en los adolescentes menor probabilidades existen de consumo de alcohol (Berge et al., 2016; notass et al., 2015; Martínez et al., 2013; Prieto et al., 2016). Estos estilos tienen las características de que los padres intentan dirigir las actividades de los hijos utilizando el razonamiento; el trato con los hijos es como si se tratara de personas adultas; tienen buena disposición para aceptar argumentos de los hijos; fomentan el diálogo para lograr acuerdos y presentan equilibrio entre la efectividad con el autocontrol y las altas demandas de una comunicación clara en las exigencias de los hijos (Musitu y García, 2001), lo que influye en buena medida para que los hijos eviten el consumo de alcohol y otras sustancias.

Los estilos de socialización, autoritario y negligente se han relacionado significativamente de forma positiva con el consumo de alcohol y otras sustancias (Berge et al., 2016; notass et al., 2015; Martínez et al., 2013; Prieto et al., 2016), contrario a los hallazgos encontrados en el presente estudio. Con respecto al estilo autoritario, probablemente los adolescentes creen que es mejor para ellos que sus padres mantengan un control restrictivo y severo sobre sus conductas, aceptan de buena forma que sus padres se esfuercen para influir, controlar y evaluar el comportamiento de ellos con patrones rígidos, por lo son obedientes y aceptan castigos físicos, amenazas verbales y prohibiciones (Musitu y García, 2001), lo que probablemente esté influyendo como un factor protector para el consumo de bebidas alcohólicas.

Otra posible explicación al respecto puede ser por la comunicación, afecto, privación, coerción física y verbal, indiferencia y displicencia que perciben de sus padres; fueron valoradas en momentos donde el estado de ánimo, estrés y otras situaciones producto del confinamiento por la pandemia por Covid-19 que actualmente se vive en el Estado, País y a nivel Mundial. Los participantes pudieron interpretar de manera diferente los estilos de socialización parental, motivo por el cual se obtuvieron de esta forma los resultados del presente estudio.

Al respecto del estilo negligente del adolescente, probablemente esté percibiendo en el mismo sentido que el estilo autoritario, contrario a lo que la evidencia científica ha reportado sobre la relación positiva con el consumo de alcohol (Berge et al., 2016; notass et al., 2015; Martínez et al., 2013; Prieto et al., 2016). Una posible explicación de este resultado tal vez sea por la percepción que el adolecente ha tenido de sus padres a lo largo del tiempo, la cual ya la han considerado como normal. Tal vez el que los padres les otorguen responsabilidad e independencia y la tarea de cuidarse a sí mismos, con escasa expresión de afecto y poca interacción entre ellos, les ha permitido crecer, desarrollarse en ese medio y resistir ese ambiente de riesgo creando cierta resiliencia hacia el consumo de alcohol (Gutiérrez y Romero, 2014).

En cuanto a la relación entre los estilos de socialización parental y el acoso escolar (ver tabla 2), se reportaron relaciones negativas entre los estilos autorizativo, indulgente y autoritario del acoso escolar (p < .05). Por lo que, a mayor estilo autorizativo, indulgente y autoritario, menor acoso escolar en los adolescentes. Asimismo, se encontró relación negativa de los estilos autorizativo, autoritario y negligente con maltrato verbal y exclusión social directa, el autorizativo e indulgente con amenazas y el negligente con ciberbullyng (p < .05). Es decir, a más altos índices de los estilos autorizativo, autoritario y negligente, menos maltrato verbal y exclusión social directa; a mayor estilo autorizativo e indulgente, menos amenazas, y a mayor estilo negligente hay menos ciberbullyng.

También se encontró que los estilos autorizativo, indulgente y autoritario presentaron relación negativa con las subescalas de exclusión social indirecta, agresión basada en objetos y maltrato físico (p < .05). Lo que indicó que a más altos índices de los estilos autorizativo, indulgente y autoritario, menor exclusión social indirecta, agresión basada en objetos y maltrato físico en los participantes.

Estos resultados concuerdan con lo reportado por López y Ramírez (2017), quienes observaron que el comportamiento violento acosador por parte de los adolescentes depende en gran medida de la falta de diálogo y de las normas que tienen éstos con sus padres, lo cual repercute en los estilos de socialización parental de dichos jóvenes. De alguna manera, esto podría explicarse debido a que los padres se preocupan por ofrecerles una educación abierta y comunicativa que está regulada por normas, sin embargo, en ocasiones los padres creen que no lo hacen de manera adecuada por falta de formación paternal-maternal, o porque no disponen del tiempo necesario. Asimismo, en ocasiones, los padres no toman parte activa de la relación con el adolescente a consecuencia del divorcio o separación de los cónyuges, lo que hace vulnerable al adolescente a ciertos comportamientos negativos, manifestados a través de algunas formas de acoso que reciben o que dan a sus compañeros.

En cuanto a la relación entre el acoso escolar con el consumo de alcohol (ver tabla 3). Se encontró relación positiva significativa del acoso escolar con el consumo de alcohol (audit), de igual forma con el consumo de riesgo, dependiente y perjudicial (p < .05), lo que indicó, que a mayor acoso escolar, mayor es el consumo de alcohol, de riesgo, dependiente y perjudicial en los adolescentes. Además, se observó relación positiva significativa del maltrato verbal y del consumo de alcohol (audit), consumo de riesgo, dependiente y perjudicial (p < .05). En este mismo sentido, la exclusión social directa, con el consumo de alcohol (audit) y con el consumo de riesgo (p < .05), indicó que a mayor maltrato verbal, mayor es el consumo de alcohol (audit), el consumo de riesgo, dependiente y perjudicial; asimismo, a mayor exclusión social directa, mayor fue el consumo de alcohol y de riesgo en los participantes.

Se encontró también que el ciberbullying, se relacionó de forma positiva y significativa con el consumo de alcohol dependiente y perjudicial (p < .05), lo que indicó que a mayor ciberbullying de los participantes, mayor es el consumo de alcohol dependiente, perjudicial. Asimismo, relación positiva significativa de la agresión basada en objetos con el consumo de alcohol (audit), consumo de riesgo y consumo dependiente (p < .05), por lo que a mayor agresión basada en objetos de los participantes, mayor es el consumo de alcohol (audit), consumo de riesgo y consumo dependiente. Por último, el maltrato físico obtuvo relación positiva- significativa con el consumo de alcohol (audit) y con el consumo de riesgo (p < .05), es decir, que a mayor maltrato físico de los participantes, más alto es el consumo de alcohol (audit) y el consumo de riesgo.

Estos resultados coinciden con Radliff et al. (2012), quienes encontraron que los adolescentes en los Estados Unidos de Norte América con mayor acoso escolar y con algún tipo de violencia, así como adolescentes mexicanos (Córdova et al., 2012) y el bullyng en adolescentes de Lima Perú, consumieron mayor cantidad de alcohol y otras sustancias. También coincide con Gardea et al. (2015), quienes reportaron en adolescentes mexicanos una relación significativa de la violencia escolar, agresiones directas, victimización, a través de las nuevas tecnologías, con los tipos de consumo de alcohol de riesgo, dependiente y perjudicial.

Dado que algunos de los adolescentes victimizados sienten duda sobre su autoidentidad y se sienten resignados e indefensos ante estas situaciones, toman comportamientos de autoexclusión como estrategia de afrontamiento, o para evadir esas situaciones utilizan el consumo de sustancias nocivas como el alcohol, entre otras drogas (Córdova et al., 2012). Asimismo, el ser víctima de acoso, repercute en afecciones psicosociales como las alteraciones del estado afectivo y del carácter, deterioro de la autoestima, aislamiento familiar y social, los cuales afectan en las limitaciones de las relaciones interpersonales, en el rendimiento académico, o pueden vincularse a conductas asociadas al consumo de alcohol y otras sustancias (Amaro y Azaña, 2017).

Para dar respuesta al objetivo general del estudio que fue determinar el efecto de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con las prevalencias de consumo de alcohol en el último año, último mes y últimos siete días de los adolescentes que estudian secundaria, se utilizó el modelo de regresión logística, con el método backward (método hacia atrás), para verificar las variables que mantienen su contribución al modelo, utilizando como variables de engaño el sexo y la edad.

Para la prevalencia de consumo de alcohol en el último año (ver tabla 4). El modelo reportó efecto significativo de los estilos de socialización parental y el acoso escolar con una varianza explicada del 16.2 %, (χ2 = 39.405, gl = 3, p = < .001). Las variables que mantuvieron la contribución en el modelo; fue la exclusión social indirecta, mostrando asociación positiva (β = .024, p = .001, OR = 1.025, IC 95% [1.01,1.03]), y el estilo autoritario de forma negativa (β = −.042, p = .001, OR = .995, IC 95% [.938,.980]). Lo que indica el efecto significativo de la exclusión social indirecta y el estilo autoritario en el consumo alcohol en el último año. Asimismo, la exclusión social indirecta indicó mayor probabilidad, y el estilo autoritario, menor probabilidad para el consumo de alcohol en el último año en los participantes.

Para la prevalencia de consumo de alcohol en el último mes (ver tabla 5), se observó un efecto significativo del acoso escolar y los estilos de socialización parental, con la prevalencia de consumo de alcohol en el último mes (χ2 = 40.761, gl = 5 , R2 = 16.8 %, p = < 0.001). Las variables que mantuvieron la contribución en el modelo fue: maltrato verbal, mostrando asociación positiva significativa (β = 0.025, p = 0.003, OR = 1.025, IC 95% [1.088, 1.043], mientras que el estilo autoritario mostró dicha asociación de forma negativa (β = −.062, p = .034, OR = 0.937, IC 95% [0.901, 0.975]. Lo que indica el efecto significativo del estilo autoritario y el maltrato verbal en el consumo de alcohol en el último mes. Asimismo, el maltrato verbal indicó mayor probabilidad y el estilo autoritario menor probabilidad para el consumo de alcohol también en el último mes.

Para la prevalencia de consumo de alcohol en los últimos siete días (ver tabla 6), se encontró un efecto significativo del acoso escolar y de los estilos de socialización parental con la prevalencia de consumo de alcohol en los último siete días (χ2 = 32.941, gl = 5, p < .001), con una varianza explicada del 13.7 %, las variables que mantuvieron la contribución al modelo de forma positiva fue maltrato verbal (β = .016, p = .024, OR = 1.016, IC 95% [.997, 1.035]) y el estilo indulgente (β = 0.110, p = .038, OR = 1.117, IC 95% [0.845, 0.978), mientras que el estilo autoritario (β = −0.066, p = 0.004, OR = 0.936, IC 95% [0.845, 0.978) y el estilo autorizativo (β = −0.104, p = .038, OR = 0.902, IC 95% [.824, .986]) mostraron dicha asociación significativa de forma negativa, lo que indica efecto significativo de los estilos autorizativo, indulgente, autoritario y el maltrato verbal en el consumo de alcohol en los últimos siete días. Asimismo, el maltrato verbal y el estilo indulgente indicaron mayor probabilidad y el estilo autoritario y autorizativo menor probabilidad para el consumo de alcohol en los últimos siete días.

Estos resultados concuerdan con lo encontrado por notass et al. (2015), quienes reportaron un efecto significativo de los estilos de socialización parental con el consumo de alcohol y otras sustancias. Sin embargo, coinciden parcialmente con los resultados de otros estudios (Berge et al., 2016; Prieto et al., 2016; Martínez et al., 2013), quienes han reportado que los estilos autoritario y negligente se asocian de forma positiva, con mayor probabilidad de consumo de alcohol y otras sustancias; asimismo, el estilo autorizativo y el indulgente se han asociado de forma negativa, con menor probabilidad de consumo de alcohol y otras sustancias, lo cual llama la atención de la asociación positiva del estilo indulgente, que debería tener un comportamiento diferente o asociación negativa o actuar como factor protector; de igual forma el estilo autoritario, que mostró asociación negativa y que debería actuar como factor de riesgo o asociación positiva, caso que no se reflejó en el presente estudio.

Probablemente, la percepción del adolescente con respecto al estilo indulgente de los padres, al patrón tolerante que utilizan, a que evitan el uso del control para permitir la autorregulación de la conducta por parte del hijo, al alto nivel de involucramiento, a la libre expresión de sentimientos y a la baja exigencia, quizá está repercutiendo en la inseguridad de los hijos, quienes crean gran dependencia de los padres, ya que no les obligan a obedecer estrictamente las reglas (Musitu y García, 2001), lo cual puede estar influyendo en el consumo de alcohol.

Con respecto al estilo autoritario, probablemente, los adolescentes creen que lo mejor para ellos es que sus padres mantengan un control restrictivo y severo sobre sus conductas; aceptan de buena forma que sus padres se esfuerzan para influir, controlar y evaluar el comportamiento de ellos con patrones rígidos, por lo son obedientes y aceptan castigos físicos, amenazas verbales y prohibiciones (Musitu y García, 2001), lo cual probablemente este influyendo como un factor protector para el consumo de bebidas alcohólicas.

Otra posible explicación al respecto puede ser que, debido a la comunicación, afecto, privación, coerción física y verbal, indiferencia y displicencia que perciben de sus padres, fueron valoradas en momentos donde el estado de ánimo, estrés y otras situaciones producto del confinamiento por la pandemia por Covid-19 que actualmente se vive en el Estado, país y a nivel mundial. Los participantes pudieron interpretar de manera diferente los estilos de socialización parental, motivo por el cual se obtuvieron de esta forma los resultados del presente estudio.

En cuanto al acoso escolar, el maltrato verbal y la exclusión social indirecta fue el tipo de acoso que se asoció de forma significativa con mayor probabilidad de consumo de alcohol en el último año, mes y última semana, coincide con la literatura revisada (Barreto-Z et al., 2018; Calleja, 2016; Gardea et al., 2015). Quienes han reportado como principales tipos de acoso escolar en los adolescentes desde el punto de vista de la víctima, quienes están expuesto en mayor medida a acciones negativas por parte de uno o más de sus compañeros y que como medida de afrontamiento recurren al consumo de alcohol y otras sustancias (Olweus, 1983).

Estos resultados llaman la atención porque aunque los estudiantes permanecen en confinamiento a causa de la pandemia y no están asistiendo de manera presencial a sus escuelas reportan este tipo de acoso. Probablemente, antes del confinamiento estos tipos de acoso eran a los que estaban expuestos y han quedado en su memoria, o posiblemente estén recibiendo este tipo de acoso a través de las redes sociales de aquellos compañeros victimarios que se dedicaban antes de la pandemia a provocarles ese tipo de acoso. Asimismo, el ambiente familiar de estos adolescentes (donde se deben promuever valores, autoestima, confianza en sí mismos y comunicación) probablemente no esté siendo efectivo, al no solucionarse estos problemas de la vida diaria, recurren al consumo de alcohol o de otras substancias, como estrategia de afrontamiento (Carrillo, 2017).

Conclusiones

Los participantes con altos estilos de socialización parental (autorizativo, indulgente, autoritario, negligente) presentaron mayor consumo de alcohol (audit) y el consumo de riesgo. Los participantes que tienen altos estilos de socialización parental (autorizativo, indulgente y autoritario) presentaron más alto acoso escolar, así como maltrato verbal, exclusión social directa, exclusión social indirecta, agresión basada en objetos y maltrato físico. Asimismo, los que presentaron más alto estilo autorizativo e indulgente presentaron menor acoso escolar, así como menos maltrato verbal. Los participantes que presentaron más alto acoso escolar tienen mayor consumo de alcohol, de riesgo, dependiente y perjudicial. Asimismo, aquellos adolescentes que reciben agresión basada en objetos y exclusión social directa tienen más alto consumo de alcohol y de riesgo.

La exclusión social indirecta y el estilo autoritario afectan el consumo alcohol, en el último año. Asimismo, el maltrato verbal y el estilo autoritario afectan el consumo de alcohol en el último mes, y los estilos autorizativo, indulgente y autoritario afectan el consumo de alcohol en los últimos siete días de los participantes.

Agradecimientos

A la Universidad Autónoma de Nuevo León, por el apoyo brindado a través al Programa de Apoyo a la Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (paicyt) 2021. A la Dra. María Guadalupe Moreno Monsiváis, directora de la Facultad de Enfermería de la uanl, por el apoyo brindado a un servidor y al equipo de investigadores, coautores del presente estudio, asimismo, a la dra. María Magdalena Alonso Castillo, líder del Cuerpo Académico de Prevención de Adicciones (capa) y subdirectora de Posgrado e Investigación de la Facultad de Enfermería.

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